Mérida, Yucatán.– Una denuncia recibida en la redacción de PorEsoMx expone una serie de presuntas irregularidades graves al interior de la Unidad Deportiva Benito Juárez, un espacio público que, lejos de fomentar el deporte y la sana convivencia, estaría operando bajo un clima de hostilidad, abuso laboral y posibles prácticas indebidas.
De acuerdo con testimonios de trabajadores actuales y ex empleados, existe un patrón constante de maltrato por parte de la persona encargada de la unidad. Las acusaciones incluyen humillaciones, burlas y gritos dirigidos al personal, generando un entorno laboral que describen como “insostenible”.
Uno de los señalamientos más delicados apunta a un trabajador del área de intendencia con discapacidad, quien presuntamente ha sido víctima de discriminación directa y burlas públicas. Este caso, de confirmarse, podría constituir una violación grave a los derechos humanos y laborales, evidenciando una falta total de sensibilidad y protocolos básicos de inclusión.
Las condiciones descritas han derivado en una alta rotación laboral. Según los denunciantes, más del 60% del personal ha optado por abandonar la unidad o solicitar su reubicación en otras áreas, buscando escapar de un ambiente que califican como tóxico.
Otro punto alarmante es la instalación de cámaras con audio, lo que ha encendido alertas sobre posibles violaciones a la privacidad de los trabajadores. Además, se señala que quienes no se alinean con las decisiones de la encargada son objeto de represalias, siendo tratados como “enemigos” dentro del entorno laboral.
Entre las acusaciones más graves destaca el presunto uso de personal de limpieza para realizar labores domésticas en un domicilio particular, incluso en días de descanso. Esta práctica, de confirmarse, representaría un claro desvío de recursos públicos y abuso de funciones.
La inconformidad no se limita al personal operativo. Entrenadores de la unidad también han manifestado su molestia por los malos tratos y la forma en que se administra el espacio, lo que impacta directamente en la calidad del servicio ofrecido a la comunidad.
A pesar de la gravedad de los señalamientos, los denunciantes aseguran que no ha habido consecuencias ni intervención de autoridades, lo que ha generado la percepción de que la situación se mantiene por relaciones personales o influencias internas.
Lo expuesto no solo revela un problema interno, sino una posible cadena de abusos que afecta tanto a trabajadores como a usuarios de un espacio público clave en Mérida. La Unidad Deportiva Benito Juárez debería ser un lugar de desarrollo y bienestar, no un foco de conflictos laborales y prácticas cuestionables.
Desde PorEsoMx hacemos un llamado a las autoridades correspondientes para que se investiguen estos hechos, se garantice la protección de los trabajadores y se transparente el manejo de los recursos públicos.
Porque cuando el deporte se ve opacado por el abuso, pierde toda su esencia.
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