La indignación crece en Bacalar. Habitantes, ambientalistas y turistas han tomado acción directa contra la devastación ecológica que amenaza la emblemática Laguna de los Siete Colores. En un acto de protesta pacífica pero firme, los manifestantes clausuraron simbólicamente el acceso a la obra que ejecuta la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), denunciando el daño irreversible que esta construcción está causando al ecosistema lagunar.

El megaproyecto, que incluye un hotel militar, ha generado un fuerte rechazo debido a la falta de transparencia y el evidente impacto ambiental que supone para una de las lagunas más valiosas del país. La obra avanza con la complicidad del gobierno y la inacción de las autoridades ambientales como la PROFEPA y la SEMARNAT, que han hecho caso omiso a las denuncias y advertencias de expertos sobre la fragilidad del ecosistema.
Los manifestantes advierten que la Laguna de Bacalar no solo es un destino turístico clave para Quintana Roo, sino también un ecosistema único que alberga los estromatolitos, organismos ancestrales esenciales para el equilibrio biológico. La intervención de la SEDENA en la zona podría alterar de forma irreversible la calidad del agua, la biodiversidad y el sustento de miles de personas que dependen de este entorno natural.
La protesta simboliza el hartazgo ante la destrucción ambiental disfrazada de desarrollo. Mientras el gobierno impulsa proyectos militares en zonas protegidas, la ciudadanía exige respuestas y medidas urgentes para detener la devastación. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién protegerá a Bacalar si las propias instituciones responsables miran hacia otro lado?