Mérida, Yucatán – En un hecho indignante y sumamente grave, el dueño del nuevo establecimiento Auto Tyre, ubicado en el exclusivo fraccionamiento Montecristo, desató el caos al amenazar con una pistola y proferir amenazas de muerte contra inspectores municipales que acudieron a realizar una verificación de rutina.
El agresor, cuyo nombre aún no ha sido revelado oficialmente, no solo mostró un desprecio absoluto por la autoridad y las leyes de Yucatán, sino que provocó una movilización policiaca sin precedentes: al menos diez patrullas fueron desplegadas para controlar la situación y resguardar la integridad de los servidores públicos.
Según fuentes cercanas, el inspector responsable ya interpuso una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado, advirtiendo además que teme por su vida y la seguridad de su familia ante el comportamiento violento del sujeto.
“El tipo sacó un arma, nos gritó que no le importaban las leyes, que él hace lo que quiere. Estábamos cumpliendo con nuestro trabajo”, relató un testigo del hecho, aún visiblemente alterado.
Este caso pone de relieve la impunidad con la que algunos empresarios fuereños se sienten con derecho a operar, creyendo que el poder económico o el fuero social les otorga carta blanca para intimidar, amenazar y violar la ley sin consecuencia alguna.
¿Qué más tiene que pasar para que se actúe con firmeza? No se puede permitir que un establecimiento que ofrece servicios al público esté en manos de alguien capaz de desenfundar un arma ante un procedimiento legal.
Se exige una respuesta clara y contundente por parte de las autoridades estatales y municipales. La ciudadanía tiene derecho a saber quién es este personaje, si cuenta con los permisos para operar y, sobre todo, qué acciones tomarán las autoridades para frenar este tipo de conductas violentas y cobardes.
Este no es solo un caso de amenazas: es un claro atentado contra el estado de derecho.