Mérida, Yucatán. Mientras en el discurso oficial se presume austeridad y “renacimiento maya”, en los hechos comienza a asomar un estilo de vida que contradice por completo esa narrativa.
El empresario Mario Millet Encalada, señalado como operador financiero cercano al círculo del gobernador Joaquín Díaz Mena, habría adquirido un súper yate de 120 pies en Miami, valuado en aproximadamente 18 millones de dólares (alrededor de 360 millones de pesos mexicanos).
De acuerdo con información que circula en entornos empresariales, la compra no habría sido en solitario. Millet Encalada estaría asociado con Juan Carlos Costa, Jonathan y Frank, personajes vinculados a esquemas financieros que, según versiones, han crecido al amparo de operaciones relacionadas con el Servicio de Administración Tributaria y el ecosistema político de la llamada “cuarta transformación”.
Lujo que no se detiene
Pero el gasto no termina con la adquisición. Mantener un yate de ese tamaño implica un costo anual cercano al 15% de su valor, es decir, más de 50 millones de pesos al año solo en operación, mantenimiento, tripulación y logística.
Más infraestructura… más lujo
El proyecto iría todavía más lejos. Según versiones, se contempla incluso la construcción de infraestructura marítima específica para poder albergar la embarcación, lo que implicaría nuevas inversiones millonarias y posibles permisos dentro del sector naval.
Contraste que incomoda
El caso pone sobre la mesa una pregunta incómoda:
¿cómo se explica que, en un contexto donde se promueve la austeridad y el combate a la corrupción, surjan fortunas capaces de financiar este nivel de lujo?
Mientras miles de yucatecos enfrentan problemas económicos, laborales y de acceso a servicios, el “bienestar” parece navegar… pero en aguas exclusivas.
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