La indignación entre ganaderos del oriente de Yucatán continúa creciendo. Productores de Tizimín, Panabá, Calotmul y Espita aseguran que la situación del gusano barrenador es mucho más grave de lo que reconoce el Gobierno del Estado, al que acusan de maquillar cifras y de actuar con absoluta lentitud ante una plaga que se ha salido de control.
“Lo que dicen que son mil casos no representa ni el 1% de lo que hay en los ranchos. Aquí un becerrito nace y en tres días ya está comido por los gusanos. Esto ya es una emergencia y el gobierno sigue cruzado de brazos”, denunció un productor de Tizimín.
Cifras oficiales… que no coinciden con el campo
La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) reporta solo 38 casos nuevos esta semana, para un total de 1,216 animales afectados en 18 municipios.
Pero ganaderos afirman que en un solo municipio del oriente se pueden rebasar esas cifras en una semana, sin que las brigadas del gobierno se hagan presentes.
“No vienen, no llaman, no revisan. Y luego salen a decir que todo está atendido en 24 horas. Eso es una burla”, señalan.
La realidad que los productores describen
Los casos afectan a animales de todas las edades —incluyendo crías de tres días de nacidas— y la infestación aparece en ombligos, orejas, vulva, cuello y heridas mínimas.
Pero para los ganaderos, lo verdaderamente grave es la velocidad de expansión de la plaga:
“Aquí todos los días aparecen animales infestados.” “Las moscas ya están en todos los ranchos de la zona.” “Lo que el gobierno reporta son apenas los casos que ellos ven, no los que realmente existen.”
Promesas oficiales que no alcanzan
La Seder afirma tener 26 veterinarios en campo y que trabaja con SENASICA, además de anunciar un proyecto con la UADY para producir moscas estériles.
Pero para el sector ganadero, esto llega tarde y en cantidades insuficientes.
“Con 26 veterinarios quieren controlar lo que ya está en 93 municipios… eso es imposible”, reclaman.
Una crisis que exige acciones serias, no soluciones simbólicas
Ganaderos piden:
Reactivar las fábricas de moscas estériles que México tuvo décadas atrás.
O comprar moscas estériles a países que sí tienen la infraestructura.
Lanzar una campaña aérea masiva como en los 80.
Aumentar de inmediato el personal de campo.
Mientras tanto, la plaga avanza más rápido que las promesas oficiales.

