Autoridades federales y estatales confirmaron la detención de un cuarto presunto implicado en el homicidio del empresario regiomontano José Ángel Dávila, dedicado a la venta de autos de lujo en un establecimiento ubicado frente a una plaza comercial al norte de la ciudad. El crimen, ocurrido en septiembre de 2024, vuelve a ocupar titulares mientras el discurso oficial insiste en que Yucatán es un oasis de seguridad… siempre y cuando no se revisen demasiado los archivos recientes.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán y las fiscalías de Yucatán y Chihuahua, se cumplimentó una orden de aprehensión por colaboración contra Luis David “N”, de 37 años y originario de Ciudad Juárez, por su probable participación en homicidio calificado.
Un asesinato que sacudió la “paz yucateca”
Las investigaciones señalan que el ataque ocurrió el 14 de septiembre de 2024 en el estacionamiento de una plaza comercial del fraccionamiento Las Américas, una de las zonas de mayor crecimiento y plusvalía de Mérida. La víctima fue ejecutada a balazos a plena luz pública, un detalle incómodo para la narrativa de tranquilidad que suele presumirse en conferencias y campañas.
Según las indagatorias, el crimen habría sido planeado con antelación y ejecutado mediante una distribución de funciones entre varios participantes, lo que apunta a un ataque coordinado más cercano a métodos del crimen organizado que a un hecho aislado. Tras la agresión, los responsables huyeron en un vehículo que posteriormente fue localizado en otro punto de la ciudad, donde intentaron incendiarlo para borrar rastros, una práctica que, por cierto, tampoco suele aparecer en los folletos turísticos.
Cuatro detenidos… y contando los meses
Por estos hechos ya habían sido detenidos Joel “N”, Edgar Paul “N” y Shamir “N”. Con la captura de Luis David “N” en Chihuahua, suman cuatro personas arrestadas en relación con el caso.
El detenido fue trasladado a Yucatán y puesto a disposición del juez de control correspondiente para continuar con el proceso penal. La detención se logró fuera del estado, lo que fue presentado como ejemplo de coordinación interinstitucional. No faltó quien se preguntara si esa misma eficiencia podría aplicarse también a la prevención, y no solo a la persecución tardía.
El mensaje oficial: “no habrá impunidad”
En su comunicado, las autoridades subrayaron que la captura demuestra que quienes cometan delitos en Yucatán serán perseguidos donde se encuentren. Un mensaje contundente… aunque llega más de un año después del asesinato y tras la detención escalonada de los presuntos implicados.
La narrativa institucional insiste en que la justicia avanza con paso firme. Los críticos, en cambio, señalan que el caso exhibe grietas en el discurso de seguridad absoluta que durante años ha sido bandera política en el estado.
Porque, al final, la pregunta incómoda persiste: si la seguridad es tan ejemplar como se presume, ¿cómo se ejecuta a un empresario en una zona comercial concurrida y los responsables logran huir?
Mientras el proceso judicial continúa, el caso se convierte en recordatorio de que la realidad —esa que no cabe en slogans— suele ser menos pulida que la propaganda. Y que, en materia de seguridad, los discursos triunfalistas pueden durar menos que una conferencia… pero los expedientes permanecen abiertos.

