– El reciente caso de Juan Nicolás, un bebé de apenas dos meses que fue deportado desde Texas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) mientras estaba enfermo, encendió nuevamente las alertas sobre las condiciones de detención de familias mexicanas en el centro de Dilley, en Texas.
Ante esta situación, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), a través de su Subsecretaría para América del Norte, a cargo de Roberto Velasco, solicitó información detallada sobre la situación de los mexicanos detenidos en dicho centro, con especial atención a niñas, niños y adolescentes.
Mediante el consulado general en San Antonio y la Embajada de México en Estados Unidos, el gobierno mexicano mantiene comunicación directa con las autoridades de ICE para verificar el estado de salud de los detenidos y asegurar que tengan acceso a atención médica adecuada.
En relación con recientes casos de familias que enfrentaron enfermedad de menores durante su detención, se confirmó que los consulados mantienen contacto permanente con los padres y sus representantes legales, ofreciendo acompañamiento y apoyo consular. Además, el 19 de febrero, personal consular realizó una visita al centro de Dilley para entrevistar a los mexicanos detenidos y constatar que reciben atención médica diaria, así como acceso a asistencia psicológica.
La SRE subrayó que continuará brindando asistencia y protección consular conforme al marco jurídico vigente, utilizando todos los mecanismos diplomáticos y legales disponibles para proteger a los ciudadanos mexicanos en territorio estadounidense.

