Lo que inició como el sueño de invertir y vivir en México terminó en una tragedia financiera, legal y humana para Julia-Sarah Thiele y Manuel Aaron Thiele, una pareja originaria de Alemania que hoy acusa haber sido víctima de un presunto fraude inmobiliario en Yucatán, encabezado —según su testimonio— por la agente Yadira Domínguez Batalla, su hija Mar y un notario.
El anzuelo: promesas de plusvalía y construcción inmediata
Tras llegar a México en 2022, la pareja buscó comprar vivienda. Luego de rechazar una primera oferta sospechosa en Cancún, recibieron en Cozumel la recomendación directa de Yadira Domínguez Batalla, a quien contactaron en Mérida.
La agente les aseguró que construir era más barato y que el proyecto estaría terminado en un año, con alta plusvalía, acceso VIP a club de playa y entrega prioritaria de las viviendas.
Convencidos, pagaron la reserva, firmaron contratos solo en español, con traducción informal de la hija de la agente, y entregaron comisiones en efectivo, presuntamente para “evitar comisiones bancarias”.
Retrasos, excusas y más cobros
La construcción nunca inició. Los retrasos se justificaron con supuestos problemas ambientales. Ante la necesidad de vivienda, la misma agente les consiguió una casa en renta… cobrando otra comisión en efectivo.
Meses después, sin obras ni avances, intentaron vender los terrenos, pero tampoco ocurrió.
Daño económico millonario
La falta de liquidez los obligó a vender inversiones en criptomonedas, abrir un negocio que nunca planearon y asumir gastos extraordinarios.
De acuerdo con la documentación presentada por la pareja, el daño económico total asciende a más de 561 mil euros, equivalentes a más de 10.6 millones de pesos mexicanos, considerando:
• Inversiones forzadas vendidas
• Rentas pagadas
• Ingresos no percibidos
• Gastos derivados del fraude
La verdad sale a la luz: “Ustedes fueron estafados”
En febrero de 2024, un nuevo notario detectó que los terrenos no estaban legalmente a su nombre y que el contrato firmado no estaba inscrito en el Registro Público de la Propiedad.
La conclusión fue contundente: no eran propietarios.
La agente, su hija y el notario original desaparecieron.
La empresa Grupo GEA reconoció haber sido también afectada y devolvió 716 mil pesos a la pareja, tras comprobar que Yadira incluso suplantó la identidad de Julia-Sarah en mensajes de voz.
Colapso emocional y consecuencias extremas
La presión financiera, el engaño, problemas de salud y nuevos conflictos —incluidos con una aseguradora— derivaron en una crisis psicológica severa.
La pareja cayó en depresión profunda y, tras una cadena de eventos adversos, enfrentó una situación límite que culminó en un intento de suicidio, del cual sobrevivieron tras semanas en coma y múltiples cirugías.
Hoy, Julia-Sarah enfrenta limitaciones físicas graves, y ambos continúan luchando por recuperarse.
Un caso que exige investigación
El testimonio apunta a fallas graves en la intermediación inmobiliaria, prácticas irregulares, uso de efectivo, contratos sin garantías y omisiones notariales.
Un caso que no puede quedar en el silencio y que debería ser investigado por las autoridades estatales y federales, tanto por la vía penal como administrativa.
Este caso es un llamado de alerta: invertir sin asesoría legal independiente, firmar contratos sin inscripción registral y pagar comisiones en efectivo puede destruir vidas.

