Mérida, Yucatán — La polémica por el contraste entre los recursos públicos destinados a vivienda social y el uso de vehículos de lujo por parte de autoridades estatales se intensifica en Yucatán, luego de que se revelara que la camioneta oficial del gobernador Joaquín Díaz Mena costó casi 5 millones de pesos y presenta dimensiones comparables a las de las viviendas que promueve su administración.
Viviendas de miseria: apenas 14 m²
El programa de vivienda social del gobierno estatal, conocido como “casitas del Bienestar”, ofrece unidades de apenas 14 metros cuadrados, con un solo espacio sin divisiones internas ni baño, cifras muy por debajo de los estándares mínimos de vivienda digna que oscilan entre 38 y 44 m².
Este tamaño contrasta fuertemente con las medidas de la camioneta Cadillac Escalade ESV 6.2 Premium 2025 que utiliza el gobernador, que mide 5.38 metros de largo por 2.06 de ancho, dimensiones que superan en muchos aspectos a las propias viviendas socialmente promovidas.
Críticas por prioridades presupuestales
Organizaciones civiles, expertos en vivienda y ciudadanos han señalado que estas micro-casas, al carecer de servicios básicos integrados y espacio suficiente, representan una solución insuficiente al problema de hacinamiento y pobreza urbana que afecta a zonas del sur de Mérida y asentamientos irregulares en la ciudad.
El contraste entre el vehículo oficial de alto costo y estas diminutas viviendas ha generado cuestionamientos sobre la asignación de recursos públicos, el uso de bienes oficiales y la verdadera prioridad del gobierno en materia de desarrollo social.
Contexto de la vivienda en Yucatán
El debate surge en un contexto donde la necesidad de soluciones habitacionales completas es patente: asegurando que muchas familias en Mérida enfrentan pobreza urbana, hacinamiento y vivienda precaria, cuestiones que expertos y organizaciones sociales han destacado como urgentes.
Programas anteriores polémicos
El programa actual de micro-casas es visto por algunos críticos como un “refrito” de iniciativas previas como la Vivienda Social lanzada en 2019, sin cambios sustanciales que mejoren el espacio o condiciones de habitabilidad.
Fuente: Sol Yucatán

