Lo que alguna vez fue una fuerza política dominante en Yucatán hoy parece un eco del pasado. El exgobernador y actual senador Rolando Zapata Bello vivió una muestra evidente del desplome de su liderazgo y del ocaso del PRI en el estado, al no lograr convocar ni a un centenar de personas durante la presentación de su Primer Informe Legislativo, realizado en la sede del partido, conocida como la Casa del Pueblo.
El evento, que buscaba mostrar músculo político y reafirmar el papel del priismo en la defensa de la democracia, terminó exhibiendo la profunda crisis interna y la desconexión de Zapata Bello con las bases del partido. En un salón semivacío, los discursos sobre “defender la República” y “preservar la democracia” contrastaron con la fría realidad: el PRI yucateco está prácticamente desarticulado.
Pérdida de liderazgo y soberbia política
Fuentes internas del partido señalan que la soberbia y la ambición personal de Rolando Zapata han sido factores clave en la debilidad estructural del priismo local. Su afán por mantener el control del PRI Yucatán y por negociar posiciones políticas a conveniencia habría provocado fracturas irreparables y la desbandada de cuadros valiosos que buscaron nuevos espacios en otros partidos.
“Lo lamentable es que el PRI fue secuestrado por intereses personales. Ya no representa una alternativa seria ni para la militancia ni para la ciudadanía”, comentó un exdirigente municipal priista, quien pidió el anonimato por temor a represalias.
De la pluralidad al aislamiento
Durante su discurso, Zapata Bello intentó reivindicar su legado como gobernador, recordando los “logros” en seguridad, reducción de pobreza y crecimiento económico. Sin embargo, el contraste con la realidad actual fue inevitable.
Mientras en su sexenio el PRI mantenía el control político y territorial de Yucatán, hoy no gobierna ni la capital ni los principales municipios del estado, y su presencia en el Congreso local es mínima.
Analistas políticos locales consideran que el aislamiento del senador y su falta de autocrítica impiden cualquier reconstrucción seria del priismo.
“Zapata Bello sigue hablando como si el PRI aún tuviera peso político. No ha entendido que su liderazgo se agotó y que la sociedad yucateca le dio la espalda”, opinó el analista político Luis Herrera.
Un partido al borde de la desaparición
La baja asistencia a su informe no solo fue una humillación personal, sino un síntoma de un PRI al borde de la desaparición. Lo que antes eran eventos multitudinarios con militantes entusiastas, hoy son reuniones vacías, sin presencia social ni política.
La pregunta que muchos se hacen es si el PRI podrá reinventarse sin romper con quienes lo llevaron a la decadencia.
De momento, Rolando Zapata Bello parece empeñado en seguir siendo el rostro de un partido que ya no representa a nadie.

