Mientras en los discursos presume profesionalismo, transparencia y “nueva política”, en la práctica Rommel Pacheco parece haber montado un auténtico circo de títulos falsos, cargos inflados y sueldos dorados en el Instituto del Deporte del Estado de Yucatán (IDEY) y en el IMDUT.
Porque, aunque varios de sus cercanos colaboradores se presentan como “licenciados”, “ingenieros” o “profesionistas”, la realidad —según el registro oficial de cédulas profesionales de la SEP— es otra muy distinta: no tienen título, no tienen cédula y algunos ni la prepa terminada. Pero eso sí, cobran como si fueran doctores en Harvard.
El chofer “ingeniero” y el golpeador premiado
Uno de los casos más evidentes es el de José Manuel Barrera Ojeda, director del Centro Estatal de Box, quien presume ser ingeniero. Sin embargo, en los registros oficiales no aparece ni como técnico… ni como estudiante.
Su verdadera especialidad no es la ingeniería, sino fungir como chofer-guarura del clan Marrufo y como “defensor físico” de Rommel, recordado por haber golpeado a periodistas que se atrevieron a cuestionar el chapulineo político del ahora morenista.
Méritos académicos: cero.
Méritos políticos: lealtad ciega y puños listos.
El “licenciado” con historial negro
Otro personaje es Alfonso de Jesús Basto Flores, quien se ostenta como licenciado, aunque la SEP no tiene ningún registro de su supuesta carrera.
Eso sí, lo que sí tiene son acusaciones de extorsión y acoso, lo que al parecer no fue obstáculo para ocupar un cargo público. En la nueva administración, al parecer, los antecedentes pesan menos que las palancas.
La directora con título invisible
En la Unidad Deportiva Benito Juárez, ubicada estratégicamente frente a la casa de Landy Marrufo, despacha Fanny Montejo Aqué, quien también presume licenciatura.
Pero, una vez más, la SEP responde con silencio: no existe su título.
Tal vez su diploma está guardado junto con los compromisos de campaña.
El fotógrafo convertido en “director”
El caso de Jorge Tinal Ortiz es otro ejemplo del “milagro rommelista”. Oficialmente es director de Marketing del IDEY. En la práctica, es fotógrafo personal, editor de videos y community manager de Rommel.
Eso sí, también se presenta como licenciado, aunque en realidad pertenece al club de la prepa trunca con sueldo profesional.
Más “profesionistas” sin profesión
La lista no termina ahí:
Omar Pedrera Cabrera, jefe de la Unidad Deportiva Polifuncional. Guadalupe Pérez Arellano, jefa de Recursos Materiales.
Ambos cobran como funcionarios calificados, aunque sus estudios brillan por su ausencia en los registros oficiales.
Hasta el director sale “chafa”
Y para cerrar con broche de oro, el propio director del IDEY, Armín Lizama, aparece como licenciado… pero su cédula profesional tampoco figura en la base de datos de la SEP.
En otras palabras: ni el capitán del barco trae papeles en regla.
El deporte convertido en agencia de colocaciones
Con estos antecedentes, el IDEY y el IMDUT parecen haber dejado de ser instituciones para impulsar el deporte, y se convirtieron en una agencia de empleo para amigos, incondicionales y operadores políticos.
No importa si saben administrar, planear o dirigir.
Lo importante es obedecer, aplaudir y no preguntar.
Transparencia de discurso, opacidad de práctica
Mientras Rommel Pacheco habla de honestidad, profesionalismo y transformación, sus oficinas se llenan de aviadores, títulos falsos y funcionarios de utilería.
Una administración donde:
Los choferes son ingenieros. Los fotógrafos son directores. Los golpeadores son funcionarios. Y los títulos aparecen… solo en los currículums.
Al final, la pregunta sigue en el aire:
¿Hasta cuándo el deporte yucateco seguirá pagando con recursos públicos los favores políticos y las lealtades personales?
Te compartimos algunas búsquedas del equipo de Rommel Pacheco




