La temporada de lluvias terminó por exhibir una realidad que ya no admite demasiadas explicaciones: en Mérida los baches ya no son percibidos únicamente como consecuencia de las precipitaciones, sino como el resultado de fugas de agua potable que permanecen durante días o incluso semanas sin ser atendidas por la JAPAY. El problema es visible en vialidades de alto flujo, como la calle 60 Sur, donde el escurrimiento permanente deteriora la carpeta asfáltica mientras la dependencia estatal no logra ofrecer una solución definitiva.
La situación contradice el discurso que durante meses sostuvo el director de la JAPAY, Francisco “Panchito” Torres Rivas, quien atribuyó buena parte del deterioro de las calles a las lluvias y a los baches que —afirmó entonces— correspondía atender al Ayuntamiento de Mérida. Hoy, la percepción ciudadana parece haber cambiado: el origen del problema está en las fugas que permanecen activas y que terminan destruyendo el pavimento. La propia Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), analizada por Decide Market Research, refleja que las fallas y fugas en el suministro de agua potable alcanzaron 77.8% de percepción ciudadana, el mayor incremento registrado en el trimestre, mientras el deterioro por baches también continúa entre las principales preocupaciones urbanas. el prestigio dejó de alcanzar.pdf
Aunque el funcionario anuncia cuadrillas y acciones permanentes, con frecuencia termina justificando los retrasos por los apagones que afectan al estado. Sin embargo, para muchos ciudadanos resulta difícil entender qué relación guardan esas interrupciones eléctricas con la reparación oportuna de fugas que permanecen abiertas durante días y que siguen erosionando el pavimento en distintos puntos de la ciudad.
El contraste político también llama la atención. Mientras el regidor morenista Rommel Gorocica Lara mantiene sus críticas a las obras viales del Plan de Renacimiento Metropolitano y la senadora Verónica Camino señala al sistema Va y Ven como responsable del deterioro de las calles, el problema de fondo continúa sin resolverse: las fugas de agua siguen apareciendo y los baches derivados de ellas también. Para los ciudadanos, las competencias entre niveles de gobierno importan menos que el resultado cotidiano de circular por calles dañadas.
A ello se suma que Panchito Torres Rivas ha comenzado a dedicar parte de su actividad política a Kanasín, alimentando versiones sobre un eventual proyecto electoral. Entre los comentarios irónicos que ya circulan, algunos mal pensados dicen que, si llega a esa campaña, ya no saldrá en un trineo tradicional sino en uno acuático. La broma resume una percepción ciudadana cada vez más extendida: si no ha logrado contener el problema de las fugas en Mérida, difícilmente convencerá de que podrá enfrentar los complejos retos de infraestructura vial que presenta Kanasín.


